27 Marzo, 2017

Antecedentes C.R.

El Sr. Obispo de León, Dr. D. Emeterio Valverde Téllez, en noviembre del año 1919, acudió de visita pastoral a la Parroquia de Santiago Apóstol, en Silao, Gto., y se hospedó, en la casa del Templo de Señor del Perdón, atendido entonces por religiosos carmelitas.

Una tarde contemplaba silencioso el cerro del Cubilete y sintió en su corazón un deseo de “un día ascender a esa montaña y oficiar en su cima una Misa”.

Se pensó después en dejar en la cúspide un recuerdo de tal celebración y el P. Eleuterio de Ma. Santísima Ferrer, propuso luego que se labrase una lápida conmemorativa, pero el Presidente de la Adoración Nocturna, D. Felipe Bravo fue el que planteó la erección de “un monumento” decorativo, porque la lápida podría ser borrada con el tiempo o ser arrancada, el P. Eleuterio propuso que se colocara sobre dicho monumento una Imagen del Corazón de Jesús, puesto que la ciudad de Silao llevaba el nombre de “Silao del Sagrado Corazón de Jesús” y que puesta la imagen se entronizaría allá arriba.

Fue tal el entusiasmo que despertó la idea del Monumento, que en sólo cuatro semanas (del 13 de marzo al 9 de abril de 1920), quedó terminada la obra del Primer Monumento al Sagrado Corazón de Jesús. El padre Eleuterio pidió limosna para construir el monumento y él mismo dirigió los trabajos del labrado de la estatua y de la columna.

El 11 de Abril de 1920; el Prelado Valverde, al amanecer bendijo primeramente la Montaña “para que desde ese momento fuese considerada como un lugar santo” y en alta voz declaro que aquel cerro llamado hasta entonces “El Cubilete” ahora se denominaría “La montaña de Cristo Rey” y aquella multitud aclamó: ¡viva la montaña de Cristo Rey!.

El Papa Benedicto XV bendijo el primer monumento.

Esta estatua fue dinamitada por la persecución religiosa desatada en México el día 30 de enero de 1928. Después del estallido, regresaron a Silao varias personas sobre un camión llevando consigo la cabeza y corazón del monumento que habían quedado intactos.

En 1934 algunos adoradores intentaron restaurar el monumento, pero no fue posible.

En el año de 1944 Nicolás Mariscal edifico la gigantesca estatua. 

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