27 Marzo, 2017

Antonio Zuñiga

Antonio Zuñiga

ANTONIO ZUÑIGA
(1918 – 2005)

Antonio Zúñiga y González de Chama nació en Silao, Guanajuato en  1918y  falleció a los 87 años, en su domicilio del Paseo de Pereda de Santander, víctima de una crisis cardiaca.
Abogado y ex presidente del Ateneo de Santander y de otras instituciones cántabras fue un ser dinámico y vitalista que cultivó la amistad con el mismo entusiasmo que dedicó a su faceta intelectual y a la no menos importante como hombre de negocios.
Él se enorgullecía de haberse formado en la Residencia de Estudiantes, en esa especie de colegio mayor impregnado del espíritu de Giner de los Ríos y que tuvo entre sus alumnos a personajes de la talla de Lorca, Alberti, Dalí, Buñuel aunque cuando él estuvo en ese centro de la Institución Libre de Enseñanza ellos ya no estaban.
Zúñiga, el hombre que acaba de desaparecer y al que le tocó vivir la tragedia de una guerra, decía de si mismo «Soy falangista porque comulgo con las ideas del fundador y liberal porque no me creo en posesión de la verdad y trato siempre de ponerme en el lugar del otro para comprenderle».

Trayectoria

Y eso fue lo que hizo toda su vida Zúñiga: colocarse en lugar del otro para conseguir que la radicalidad de sus principios no le alejaran de la realidad de un mundo que siempre despertó su curiosidad. Este ilustre montañés perdió a su madre muy niño. Apenas contaba con poco más de un año cuando su padre le llevo de México a España para que se criara con sus abuelos en La Abadilla de Cayón.
La contienda civil le sorprendió estudiando Derecho en Madrid y combatió en la Primera Bandera de Falange de Burgos de la División 73. Luego ostentó numerosos cargos políticos durante el llamado Movimiento Nacional y fue testigo también de la liquidación de la dictadura y de la llegada de la democracia.
Una vida tan larga da para un fecundo currículo profesional. En 1942 ingresó en el Colegio Oficial de Abogados de Santander, profesión que ejerció durante diez años. Ocupó también diversos cargos vinculados al SEU y al antiguo régimen. Fue abogado-jefe de sindicatos, consejero del Movimiento y delegado provincial del Ministerio de Vivienda en Santander.
En las décadas de los cuarenta y cincuenta, cuando España vivía en el ostracismo más riguroso, participó activamente en los movimientos culturales que salían a flote en aquella época. En ese listado está ‘Proel’, la Escuela de Altamira. Fue el fundador de la editorial ‘El Viento Sur’, que publicó obras de Marañón, Gerardo Diego, Julián Marías, Pavón, Ricardo Gullón, entre otros.
Fue uno de los contertulios de la famosa ‘tertulia de los liberales’ del Hotel Bahía, recreada luego por Pablo Beltrán de Heredia en un libro y el primer español-mexicano que obtuvo el Premio de Periodismo de México, por una serie de artículos.
Estuvo casado con Asunción Pérez del Molino y Pombo con quien tuvo cinco hijos: Antonio, Eduardo, Rosario, Rafael y Alfonso y presidió el Ateneo de Santander, Cantabria Nuestra y la Real Sociedad del Tenis de Santander.

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